sábado, 31 de marzo de 2018

MITOS, RITOS Y CONTEMPORANEIDAD

Una parte de la población está inmersa en los ritos de la Pascua cristiana así que desde este punto de partida aprovecho para reflexionar sobre el Mito y el Rito. Les invito a que ustedes hagan su propia reflexión.
En nuestra época como en ninguna otra los mitos y los ritos dividen; de un lado existen sectores de la comunidad  que quieren destruir el rito a toda costa, desvirtuarlo, mofarse abiertamente de tales creencias y actos. Parece que fuesen esas fuerzas rituales las que hubieran atenazado a sus familias durante generaciones , es decir ellos mismos le están concediendo un innegable poder. Existe otro sector de la ciudadanía y de las autoridades civiles y religiosas que se opone fuertemente a cualquier modificación de los ritos y las tradiciones. Finalmente, está la mayor parte de la población, que pasa estos días en las playas de levante ajenos a tales controversias , satisfechos de la cualidad que parece que más apreciamos, la tan invocada tolerancia.

Es buena idea disfrutar de unos días de descanso que hemos conseguido con esfuerzo pero les aseguro que dentro del sector intermedio, de los tolerantes, una parte de ellos, son los que estarían en mejor posición para  trabajar intensamente sobre tales cuestiones. Es inevitable que en el curso de la historia los mitos se modifiquen y tras ellos los ritos. Pero es un tema extremadamente delicado: una vez que el mito se desvirtúa en determinada dirección volver atrás, a resignificarlo, es imposible. Esa es la razón por la que insituciones como la Iglesia se nos antojan, por lo menos a algunos, como tremendamente inmovilistas y arcaicas. Una vez que el mito adquiere un nuevo significado es como el humo que es llevado por el viento en no se sabe qué dirección. Por ello se prefiere mantener todas las puertas bien cerradas.
Aquellos que constituyen la aristocracia del pensamiento deberían trabajar intensamente otorgando nuevos significados, nuevas lecturas del mito, acordes con la época, preservando a su vez la esencia.
En algún lugar escribí sobre el mito de Penélope. El nuevo significado de este mito culminó con la canción de un conocido cantautor. El paradigma trasnciende. A cualquier persona común que le pregunte usted sobre el mito de Penélope le dirá que es eso, una mujer que se pasa la vida soñando con un príncipe que nunca llegará. 

Qué bonito libro La Odisea!.El calificativo que le otorga el autor, para esta dama que teje y desteje en la trama del tiempo es  de "juiciosa". La juiciosa Penélope. Yo creo que a Penélope quizás le hubiera gustado elegir pretendiente. El problema es que los candidatos planeaban hacerse con la fortuna de Odiseo y matar al hijo de ambos. En fin, esta parte de la historia parece que no ha trascendido tanto; se desvirtuó el mito en una dirección y ya es imposible volver atrás.

La Semana Santa y sus Ritos; cuando se sacan a pasear las tallas religiosas. Hasta hace bien poco la muchedumbre iba detrás, dándose golpes de pecho, fustigándose por sus culpas, sus pecados. Acontece en primavera, cuando la vida en la naturaleza se renueva otra vez. Además se ayunaba, una forma de purificar también el cuerpo, tal como los estudios más recientes parecen indicar. En fin, el deseo de renovarse, de comenzar de nuevo superando nuestros defectos, el recuerdo de que un Ser inocente murió porque todos le dieron la espalda. El inocente que redime, el cordero que redime.
Cuando veo pasar las procesiones más solemnes, las miro con cierta diversión y ternura. El deseo de cambiar, de renovarse, de no cometer las mismas faltas. Pero sé que (por lo menos yo) y muchos otros volverán el  lunes siguiente haciendo exactamente lo mismo que han hecho siempre.
Es tan humano.  "Ni siquiera me atrevería a toser", como dice una conocida canción española refiriéndose a libertades más recientes. No sé, entonces, por qué hay que ser tan tolerante con las nuevas libertades y tan poco con las tradiciones que han vertebrado nuestra cultura desde hace siglos.
 
Es tan humano. Por favor, trabajen duro, estudien el Mito en todos sus matices y otórguenle nuevas lecturas, nuevos significados que sean respetuosos con su esencia y con la época que vivimos.

martes, 20 de marzo de 2018

MATAR O MORIR

Si se viera en este dilema: matar o morir, ¿qué eligiría?. Yo, probablemente elegiría no matar, de lo cual tampoco me siento especialmente orgullosa porque, ¿por qué iba a valer más que yo misma un ser que quiere acabar con mi vida?
El quinto mandamiento de la doctrina cristiana es "no matarás" pero, a lo que se ve, durante una parte de la historia ni la propia iglesia  ha cumplido lo que predicaba. Contemplado a lo largo de generaciones, probablemente para vencer sea más efectivo no matar. Los cristianos supusieron el fin del imperio romano, pese a que murieran devorados por los leones. Pero a efectos prácticos preservar nuestra vida a toda costa está inscrito en la naturaleza.

El legado más importante del cristianismo es su mensaje de igualdad de todos los seres humanos. Jesús de Nazaret vino a decir que todos los hombres son en esencia iguales, y se rodeó de personas humildes, bandidos y prostitutas. La cultura occidental  debe al cristianismo la mayor igualdad conseguida entre los distintos sexos e incluso la misma idea de sobreprotección del individuo. La tradición cristiana fue en este sentido una continuación de la tradición griega. En comparación, en los países musulmanes la mujer fue relegada a una posición inferior y  quizás haya más desigualdad entre ricos y pobres. En los países orientales donde se extendieron religiones que predicaban la no violencia tienen un importante trabajo por hacer para conseguir mayor igualdad en derechos entre sus ciudadanos, como lo demuestra el hasta ahora inflexible sistema de castas en la India.

Las autoridades de la iglesia reconocen que la razón de que la redención de la humanidad tuviera que significar la muerte del Hijo de Dios en  la cruz constituye un misterio. Podría significar que Dios hizo al hombre divino al someterse a sus propias leyes. Un Dios que hubiera decidido salvarse de su destino mediante algún subterfugio mágico no hubiera conectado con la naturaleza humana, persistiría en el mundo de los dioses, inaccesible al hombre. Pero además vino a reforzar el hecho de que la naturaleza de todos los individuos es esencialmente la misma.Todos los que rodearon a Jesús condenaron a alguien que, fuera un dios o no, era fundamentalmente inocente. Sin embargo después sus discípulos dieron la vida por transmitir su mensaje. Es decir, fueron capaces de lo peor y de lo mejor.
Durante mucho tiempo ser capaz de matar era un signo de nobleza y de valentía. Suponía también que se estaba dispuesto a morir. Los caballeros de la edad media recibían tierras  a cambio de defenderlas y respondían de ellas con la vida. Quien no era capaz de demostrar tal valor era simplemente un vasallo o un sirviente. A partir de la primera guerra mundial se mata a distancia y con ella acaba una concepción del mundo.

No es cierto que todos los hombres sean iguales porque unos hacen un esfuerzo de autorrealización y otros no.  Pero sí que la esencia de  todos es la misma y que todos son capaces de alcanzar la plenitud y  dignos del máximo respeto. Si usted es un ciudadano de clase media, gana un sueldo con su trabajo, paga sus impuestos y se siente más digno que digamos un delincuente o alguien que ha cometido asesinato, le diré que usted y yo tenemos muchos cadáveres sobre nuestras espaldas.
Todas las revoluciones han sido terriblemente cruentas y muchos ahora no las aprobaríamos pero no por eso dejamos de disfrutar de los derechos que consiguieron aquellos que fueron capaces de morir y de matar. Al menos nosotros, que no matamos, somos responsables de consentir.

Dicho esto, no significa que haya que perdonar a la ligera al que comete delito. Más bien debe cumplir íntegramente su pena. Si alguna posibilidad tienen de salvar su vida es cumpliendo aquella pena que la sociedad le impone. Sólo se quiere decir que todos somos dignos del mayor respeto.

domingo, 18 de marzo de 2018

LA DIVINIDAD

Queridos amigos:

Muchos libros de autoayuda coinciden en esto: Creer en una Fuerza Superior es de gran ayuda para superar la adversidad. Con esta entrada de hoy no pretendo adoctrinar, simplemente explicar someramente por qué yo también creo que es así.

El misterio de la Encarnación es el misterio central de la religión cristiana. Dimanando desde el núcleo central de la Encarnación, la religión cristiana, que forma parte del fundamento del pensamiento occidental, ha hecho perdurar la configuración antropomórfica de Dios. Durante mis años de infancia y enterrado en lo profundo de mi psique persiste la imagen de una figura todopoderosa, a semejanza humana, con larga barba blanca, vestida con una túnica y los brazos extendidos.

Si lo contemplamos desde un punto de vista cercano pero intentando zafarnos de una fuerza humanoide que todo lo puede  podríamos equiparar creer a aceptar que estamos sometidos a un poder que no podemos controlar. Para mi forma de pensar resulta obvio que existe algo que nos transciende, que trasciende al ser humano porque sino podríamos diseñar nuestra vida a nuestro antojo y esto no siempre es así. Ya sé que existen innumerables libros que afirman que usted es el dueño de su vida y de su destino pero seguramente muchas veces ha tenido la sensación de que  emplea todo su empeño en dirigir su vida en una dirección y el devenir le lleva en otra distinta.

Mi sugerencia de hoy es que simplemente acepte que existe una fuerza o un poder que le trasciende a usted. Se podrá analizar este poder de una manera más intelectual, más elaborada o también podríamos hablar de si  está fuera o está dentro de usted mismo. Por el momento dejémoslo así: existe algo más allá de su poder consciente que influye en su vida. No lo maldiga, acéptelo y concédale una dimensión sagrada.

Es un ejercicio difícil, no crean, porque muchas personas habrán tenido la sensación de que la vida les niega o les ha negado justamente aquello que más desean. Wayne W Dyer en su libro "Tus zonas sagradas" plantea el ejercicio de imaginar que ya se ha conseguido lo que se desea, experimentar el sentimiento que tendría y vivir ese sentimiento. Porque lo que usted no puede asegurarse  es que una vez conseguido lo que añora se vaya a sentir plenamente satisfecho. Existe un vacío en toda vida humana que no se puede colmar, un vacío que puede ser mayor en unos individuos que en otros.
Este vacío  puede llenarlo cultivando la espiritualidad. El respeto y la reverencia por lo que no podemos controlar se remonta al comienzo de la condición humana, fue primero el sol y el firmamento, lo fueron pequeños dioses tallados en figuras de barro.

Ahora piense que esta Fuerza actuará siempre a su favor y eleve una oración, una plegaria en la forma que a usted le sea más grato. Puede ser dedicando un espacio al silencio durante un tiempo del día, podría ser dando un paseo bajo los árboles, escribiendo. Siempre la plegaria supone un encuentro de usted con el silencio, con la aceptación. Uno de los momentos trascendentales de la religión cristiana ocurre en la Anunciación. El ángel transmite un mensaje a María y ella acepta. Creer que aquello que nos transciende se alineará con nosotros, esto es la fe y la esperanza.

Puede que se diga que pienso así porque he sido educada en la religión cristina pero sinceramente creo que el mundo, lo quieran reconocer o no, esta fundamentado en la fe y la esperanza. No así en la caridad, desgraciadamente. La ciencia es la doctrina más fundamentada en la fe que he conocido. Cuando un científico plantea una teoría y se expone a probarla, actúa con fe, tiene fe en que lo que ha desarrollado en su mente sea verdad. Cuando los hermanos Wright desarrollaron el primer vuelo en aeroplano es porque tenían fe en que aquel aparato les llevaría por el cielo.

Sin fe, el mundo no hubiera avanzado. El esfuerzo por el conocimiento es la parte del trabajo netamente humana. Del mismo modo puede aplicarlo a su vida.  No es la prisa por llegar al objetivo, a la meta lo que nos mueve. Porque todos conocemos cual es el fina del la vida como la concebimos en la tierra. Usted tiene que hacer el esfuerzo por alcanzar sus metas, este es el trabajo. Si no cree o no tiene fe, se convertirá en un esfuerzo descomunal porque en el cosmos nosotros somos menos que  insignificantes. La fe lo que nos permite es disfrutar del camino, pararnos a descansar cuando lo necesitemos porque siempre podemos decir: "dios, yo ha he hecho mi parte". De eso se trata, de que cada uno haga SÓLO su parte. Acéptelo. Somos una parte del todo pero no el Todo.