domingo, 18 de marzo de 2018

LA DIVINIDAD

Queridos amigos:

Muchos libros de autoayuda coinciden en esto: Creer en una Fuerza Superior es de gran ayuda para superar la adversidad. Con esta entrada de hoy no pretendo adoctrinar, simplemente explicar someramente por qué yo también creo que es así.

El misterio de la Encarnación es el misterio central de la religión cristiana. Dimanando desde el núcleo central de la Encarnación, la religión cristiana, que forma parte del fundamento del pensamiento occidental, ha hecho perdurar la configuración antropomórfica de Dios. Durante mis años de infancia y enterrado en lo profundo de mi psique persiste la imagen de una figura todopoderosa, a semejanza humana, con larga barba blanca, vestida con una túnica y los brazos extendidos.

Si lo contemplamos desde un punto de vista cercano pero intentando zafarnos de una fuerza humanoide que todo lo puede  podríamos equiparar creer a aceptar que estamos sometidos a un poder que no podemos controlar. Para mi forma de pensar resulta obvio que existe algo que nos transciende, que trasciende al ser humano porque sino podríamos diseñar nuestra vida a nuestro antojo y esto no siempre es así. Ya sé que existen innumerables libros que afirman que usted es el dueño de su vida y de su destino pero seguramente muchas veces ha tenido la sensación de que  emplea todo su empeño en dirigir su vida en una dirección y el devenir le lleva en otra distinta.

Mi sugerencia de hoy es que simplemente acepte que existe una fuerza o un poder que le trasciende a usted. Se podrá analizar este poder de una manera más intelectual, más elaborada o también podríamos hablar de si  está fuera o está dentro de usted mismo. Por el momento dejémoslo así: existe algo más allá de su poder consciente que influye en su vida. No lo maldiga, acéptelo y concédale una dimensión sagrada.

Es un ejercicio difícil, no crean, porque muchas personas habrán tenido la sensación de que la vida les niega o les ha negado justamente aquello que más desean. Wayne W Dyer en su libro "Tus zonas sagradas" plantea el ejercicio de imaginar que ya se ha conseguido lo que se desea, experimentar el sentimiento que tendría y vivir ese sentimiento. Porque lo que usted no puede asegurarse  es que una vez conseguido lo que añora se vaya a sentir plenamente satisfecho. Existe un vacío en toda vida humana que no se puede colmar, un vacío que puede ser mayor en unos individuos que en otros.
Este vacío  puede llenarlo cultivando la espiritualidad. El respeto y la reverencia por lo que no podemos controlar se remonta al comienzo de la condición humana, fue primero el sol y el firmamento, lo fueron pequeños dioses tallados en figuras de barro.

Ahora piense que esta Fuerza actuará siempre a su favor y eleve una oración, una plegaria en la forma que a usted le sea más grato. Puede ser dedicando un espacio al silencio durante un tiempo del día, podría ser dando un paseo bajo los árboles, escribiendo. Siempre la plegaria supone un encuentro de usted con el silencio, con la aceptación. Uno de los momentos trascendentales de la religión cristiana ocurre en la Anunciación. El ángel transmite un mensaje a María y ella acepta. Creer que aquello que nos transciende se alineará con nosotros, esto es la fe y la esperanza.

Puede que se diga que pienso así porque he sido educada en la religión cristina pero sinceramente creo que el mundo, lo quieran reconocer o no, esta fundamentado en la fe y la esperanza. No así en la caridad, desgraciadamente. La ciencia es la doctrina más fundamentada en la fe que he conocido. Cuando un científico plantea una teoría y se expone a probarla, actúa con fe, tiene fe en que lo que ha desarrollado en su mente sea verdad. Cuando los hermanos Wright desarrollaron el primer vuelo en aeroplano es porque tenían fe en que aquel aparato les llevaría por el cielo.

Sin fe, el mundo no hubiera avanzado. El esfuerzo por el conocimiento es la parte del trabajo netamente humana. Del mismo modo puede aplicarlo a su vida.  No es la prisa por llegar al objetivo, a la meta lo que nos mueve. Porque todos conocemos cual es el fina del la vida como la concebimos en la tierra. Usted tiene que hacer el esfuerzo por alcanzar sus metas, este es el trabajo. Si no cree o no tiene fe, se convertirá en un esfuerzo descomunal porque en el cosmos nosotros somos menos que  insignificantes. La fe lo que nos permite es disfrutar del camino, pararnos a descansar cuando lo necesitemos porque siempre podemos decir: "dios, yo ha he hecho mi parte". De eso se trata, de que cada uno haga SÓLO su parte. Acéptelo. Somos una parte del todo pero no el Todo.

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