lunes, 30 de abril de 2018

VENGANZA

El post inmediato anterior versa sobre el perdón. ¿Por qué invocar entonces, la venganza a continuación? El perdón está ahí para las grandes afrentas. Aquello que le hirió cuando era niño tuvo usted pocas posibilidades de reparación. Si sintió la falta de aprobación por parte de sus padres usted tuvo que aceptarlo, era su enseñanza y un niño no puede corregir a sus padres. Es verdad que el ego de los niños es grande, se sienten omnipotentes y por tanto a veces responsables del comportamiento de los mayores. Si el sufrimiento no es reparado este pensamiento puede persistir en la edad adulta, la persona se siente culpable por no haber podido solucionar un conflicto que acaeció en su infancia y repetirá el patrón de relación para intentar controlar la situación y darle otro final distinto.

Tanto si se sintió herido por falta de comprensión por parte de sus progenitores, como si sufrió una grave afrenta, una traición, un abuso, etc, tiene que perdonar. Tómese el tiempo que necesite. Estas grandes heridas vienen desde el poder y no es posible enfrentar el poder a pecho descubierto. El poder se enfrenta desde una tangente.

Ahora centrémonos en las pequeñas ofensas que sufre en su vida diaria. Si ha sido una persona herida y alberga sentimiento de culpa, pasará a asumir toda la culpa de todos los de su alrededor. Y créame, las personas, que no son intrínsecamente malas,  no harán ningún esfuerzo por corregir el error, porque los seres humanos viven en una continua proyección de sus emociones. Es decir, una emoción que sienten y es suya la colocan en la persona que tienen enfrente; este hecho es inherente a la condición humana, por lo menos en el mundo occidental. Ocurre porque nuestra configuración del mundo se forma según la configuración de nuestra mente: si sentimos una emoción negativa nos parece que esa emoción pertenece a la o las personas que nos rodean.

Por tanto, si usted es proclive a sentirse culpable, irá asumiendo una culpa tras otra. Un ejemplo es un joven que tuvo un accidente de coche del que se sentía responsable, como no abandonaba la culpa finalmente terminó sintiéndose responsable del funcionamiento de todos los semáforos de su pequeña ciudad.

Es decir, la culpa tiene a generalizarse, a ocupar circuitos cada vez mayores en el cerebro humano. Va acompañada de una desvalorización de sí mismo, como asume responsabilidades que no puede hacerle frente este hecho empeora la propia estima. En esta fase muchas personas cuando reciben una ofensa o una vulneración de su espacio psíquico ni siquiera son conscientes de ello. La ofensa se ha producido y el yo consciente de la persona no lo ha ni siquiera considerado por lo que tampoco pueden responder. Sin embargo el cerebro humano es una máquina perfecta y  ha registrado el hecho a nivel inconsciente. La persona está en una situación de indefensión y cada vez más herida sin que ni siquiera sepa qué está pasando. Estos bucles están en la base de mucho de lo que se llama la violencia de género. La victima de violencia tiene por lo general, un daño en su autoestima. Cuando sufre la primera agresión, que puede ser algo trivial, ni siquiera lo registra como agresión y por tanto no responde. La siguiente agresión será mayor y así sucesivamente, cada vez que la agresión es mayor ella está más insensible al daño o ya considera que no es merecedora de otra cosa. El final puede ser dramático, tal y como conocemos por la prensa.

REVERTIR LOS BUCLES. Para mejorar la autoestima debe empezar por hacer afirmaciones amorosas sobre usted misma. Louise L Hay recomienda hacerlas en voz alta y delante de un espejo. Puede escribirlas en el móvil y leerlas siempre que se acuerde. Puede ser "Me quiero tal como soy y me acepto" "Soy maravillosa porque soy tenaz/buena amiga, etc (lo que usted considere). Al principio es normal que sienta resistencia al decirse las frases. Haga la frase de la manera que le resulte más creíble. Pej.si quiere decirse "soy muy guapa" y su yo lo rechaza, puede decir . "me veo cada vez más guapa". "Si vivo una mala situación la voy a superar, etc!.

Haga una lista de sus placeres preferidos. Al principio serán cosas muy pequeñas: Leer unas páginas de un libro, sentarse en una terraza a tomar un café, comprarse un pañuelo bonito. También puede llevar la lista en el móvil e ir añadiendo cosas.

Cuando empiece a recuperar algo de su autoestima, la siguiente fase consistirá en afrontar las afrentas. Dígase nunca más. Por el principio de proyección que le he explicado que utiliza la mente, probablemente usted se sienta aislada, separada del resto de las personas. Eso es rabia. Usted tiene toda la rabia acumulada de todas esas pequeñas ofensas que inciden sobre su herida y como no es ni siquiera consciente de ello, ve la vida a través de un cristal. Ve las maldades de los demás, y créame el 95% de la población son intrínsecamente buenas personas, simplemente no espere que reparen en su sufrimiento.

Detrás del cristal se están comiendo el pastel y usted no está allí. Dígase nunca más. 
Cuando usted comience a manifestar lo que le disgusta se encontrará con el problema de que, como muchas veces no lo registra, no lo podrá prevenir. Empiece por estar muy atento a las señales que le manda su cuerpo. Un malestar tras estar con alguien, un dolor de estómago, de cabeza... Cuando se sienta ligeramente indispuesto túmbese y rememore las situaciones que ha vivido en el día o en el día de antes. Permítase sentir la emoción que le produjeron. Cuando se acostumbre a hacer este ejercicio comenzará a percibir cómo de bruja ha sido su amiga María que le espetó ese comentario sobre su aspecto, etc. Empiece a imaginarse respondiendo. Al principio pensará que no se le ocurre nada que decir. No importa. Cuando no sepa que decir simplemente afirme "Ha sido un golpe bajo. Ha sido desleal por tu parte".

Sentirá que como ya ha pasado la agresión, es mejor dejarla correr y responder en otra ocasión, que tampoco se le ocurrirá nada. No! Si ha pasado una semana, vaya y dígale a la persona aquello que le molestó. Al principio se sentirá muy torpe. No importa persevere. Así sea un mes después, dígalo como pueda o como sepa. No tenga miedo de su agresividad. No va a matar a nadie por mostrarla ni tampoco va usted a morir.

Cuando ya sea capaz de hacerlo, pruebe, si la situación lo requiere a introducir una brecha entre el estímulo y la respuesta. Nunca injurie a la persona ni haga descalificaciones. Si siente que eso va a ocurrir, váyase al cine a ver una película de humor y diga lo que sea al día siguiente. Intente ser creativo o creativa. Sino puede, simplemente DIGALO.

¿POR QUÉ ES BUENO SACAR LA AGRESIVIDAD? Ya hemos hablado de que al universo le gustan sus iguales. Si usted no puede pelear se está perdiendo el pastel. Usted ve como los políticos se atacan duramente y después terminan pactando. Con una persona en situación de indefensión no puede haber un pacto de iguales.
Recuerdo que me fascinaba la actriz española Imperio Argentina porque se decía que había tenido varios amantes y sin embargo me resultaba una persona muy discreta. Me leí sus memorias. Una de las anécdotas que cuenta es con su primer marido. Ella era muy admirada y tenía muchos seguidores y un día su marido se puso muy celoso y la abofeteó al llegar a la habitación. Ella sin más le lanzó un cenicero de cristal que casi lo mata. Después de este incidente todavía siguieron varios años como pareja.


domingo, 29 de abril de 2018

EL PERDON

Para crecer, para romper nuestros propios límites es imprescindible perdonar. El perdón con distintos matices, se contempla en todas las religiones, que son las doctrinas que han velado por la curación espiritual desde tiempos remotos. 
Absolutamente todos los seres humanos, ricos o pobres, príncipes o mendigos, llevan en su corazón una herida y el perdón de la agresión es lo que los desatará de su pasado y la herida curará.
Existen perdones grandes y pequeños perdones. Veamos la diferencia. La herida primordial se ha producido en nuestra infancia y posteriormente,volvemos a ser heridos, pero casi siempre la herida inflingida incide sobre nuestra herida inicial, reabriéndola y ampliándola. Tenemos la sensación de que otra vez nos ha pasado lo mismo, vamos dando vueltas en torno a la grieta roja de nuestra herida.

El perdón es un proceso que puede llevar tiempo, probablemente algunos años. Cuando se habla sobre ello quizás no queda bastante claro como sucede el proceso y por tanto podemos fracasar y hundirnos en el resentimiento o bien puede prolongarse la curación.

Las heridas de la infancia tales como:" mi padre era alcohólico y nos maltrataba, mi padre nos abandonó, nuestros padres instituyeron una disciplina rígida donde sentimos que no fuimos amados lo suficiente, abusos de cualquier tipo por parte de alguien, etc" deben ser perdonados. Nuestros padres son los primeros que deben ser perdonados. Casi no merece la pena repetir que nos dieron lo mejor que tenían y que si no nos dieron más es porque ellos mismos no lo recibieron. De cualquier forma, ellos deben ser perdonados siempre porque nos dieron la vida. Sus padres dieron el mejor regalo que podían dar que es una oportunidad para la vida. Usted está aquí por eso. Puede abrir los ojos cada mañana,o puede escuchar música o quizás pertenece a un núcleo muy pobre pero TIENE UNA OPORTUNIDAD. De las gracias por ello.

Nuestro ADN conserva  las características de  la humanidad entera y de toda nuestra historia familiar y yo pienso que también de todas las vivencias de nuestros ancestros. De sus victorias y de sus fracasos. De sus humillaciones. De su prepotencia y de sus errores.Quizás usted pertenece a una familia noble, o quizás proviene de una familia de esclavos. Sus padres le transmitieron todo su código genético, así, de golpe. No existe una cosa que sea transmitir sólo lo bueno y lo bonito. Se transmite una cesta con frutas maduras y otras algo podridas.. Le transmitieron toda su historia. El amor de la familia es incondicional pero no totalmente gratuito. Ellos esperan que usted solucione algo de lo que sus antepasados dejaron inconcluso. Es como una carrera de relevos: usted juega con su equipo, con su familia y llega y le dan un relevo. Quizás, el corredor anterior no corrió todo lo suficiente porque estaba lesionado o por la razón que fuere. Pero no por eso usted va a abandonar la carrera porque quedan muchos relevos por entregar y pueden terminar en una buena posición. Veámoslo con un ejemplo de su propio cuerpo. Usted se mira en el espejo y no le gusta su nariz. Pero no por eso se arranca la nariz. No, usted la observa y con el tiempo la acepta porque es su nariz y porque, aunque no es perfecta, supone una peculiaridad con respecto al resto de narices que le hace a usted distinto. Y si realmente aún así no le gusta, buscará al mejor cirujano plástico que pueda encontrar para que se la arregle. No se la arranca. De la misma forma no podemos arrancar de nuestro código genético, aquello que no nos gusta. Si lo  hacemos, nunca alcanzaremos la paz, porque estamos yendo en contra de una parte de nosotros mismos.

Como digo, el perdón es una etapa que puede durar casi toda la vida. Comienza por el perdón a uno mismo. Todos tenemos un ego que tiene un alto concepto de sí mismo. Y es natural porque el ser humano tiene esencia divina. Todos somos miembros de  un universo sagrado . Mirar nuestras heridas nos hace sentir que hemos sido vulnerables, nos hace sentir impotencia , vergüenza y culpa. Porque las heridas siempre van a dar a una parte de nosotros mismos que era la más vulnerable, entonces sentimos culpa porque de alguna manera nos parece que lo hemos permitido, que somos responsables. Piense que todo el mundo tiene su parte vulnerable. Lo otro no existe. Así que admita esa parte vulnerable de usted y contémplela con amor. Para hacer esto debe introducir episodios de meditación, de estar consigo mismo, a través de la música, etc. Permítase sentir la emoción de vulnerabilidad, de carencia, sumérjase por algún tiempo en ella. Si le hace estar más haragán no se esfuerce por trabajar a destajo, ya habrá  tiempo para ello.

Después repita esta oración. "Me acepto a mi mismo y acepto la afrenta". Si acepta la afrenta está aceptando toda su parte vulnerable, está aceptando haber recibido la herida y se libra de un plumazo de la culpa. Usted, en la situación que estaba, con el conocimiento que tenía y con quién era en aquel momento no pudo hacer otra cosa. Punto.

La siguiente fase es perdonar a los otros. Su yo consciente no puede decidir cuando va a perdonar, eso es algo que viene de más arriba , del poder divino o de la vida, o como quiera llamarlo, actuando con su yo superior. No se apresure a querer perdonar, como digo, esto no puede ser forzado. Además, la herida cerraría en falso y le predispondría a usted a sufrir otras agresiones semejantes. Hay cosas que son muy difíciles de perdonar. ¿Cómo se perdona el asesinato de un hijo o una violación?. Límitese a decir estas palabras curativas: "Confío en el poder divino y en mi yo superior el perdonar a ...-si puede, diga el nombre-, ya que para mí es muy difícil". "Lo dejo marchar, confío en una justicia infinita". 

La tercera fase es  no alimentar el odio. El odio almacenado se convierte en rencor y resentimiento . El odío es una emoción que en sí no es mala. El odio nos da energía para apartarnos del agresor o para luchar porque otras personas no sufran lo mismo. Pero si lo alimenta, se convierte en rencor y el rencor no sirve para nada, sólo para dañar los huesos y las articulaciones y presdisponer a alguna enfermedad crónica. Deje que el odio se vaya yendo poco a poco, sin alimentarlo. Si lo desea, apúntese a una clase de esgrima, una clase de terapia a través del movimiento, cómprese un saco de boxeo, etc. 
Es muy fácil alimentar al odio porque si cualquier acontecimiento por insignificante que sea puede cambiar nuestra vida, imagínese como puede cambiarla un hecho que ha sido introducido por otra persona con odio o con descuido.Es decir, usted sale un día a pasear a su perro, y entabla conversación con otro señor o señora que también pasea a su mascota, se vuelven a encontrar otro día, deciden tomarse un café, se convierten en pareja, deciden vivir juntos y tienen un hijo. Fíjese en el poder de una sola palabra, un saludo, por ejemplo. Por contra, alguien comete un hecho contra usted con odio, le acosa en el trabajo, pierde el empleo, como consecuencia tiene problemas de pareja y rompe su relación y termina trasladándose de ciudad. Quiero decir, es muy fácil dar de comer al odio, mediante un continuo diálogo con usted mismo se está recordando continuamente todo lo que le ocurre desde que pasó por aquella situación. A partir de ahora, cada vez que sienta empezar ese diálogo en su interior diga : ALTO! STOP!: Véalo como una oportunidad para el cambio.

Para recordar:
- Aceptar la afrenta
- Permitirse sentir la emoción durante el tiempo que necesite
- Rezar la oración para que el yo superior perdone cuando esté preparado
- No alimentar el odio. Diciendo stop cuando comience el diálogo interior y haciendo otra cosa

Otro día hablaré de las pequeñas afrentas, las que vivimos a diario. Es un poco diferente.

domingo, 15 de abril de 2018

Y tú más

Queridos amigos:
En esta mañana de domingo, después de abrir un ojo y preparar un café, me he dispuesto a leer el periódico. Se destacaba en portada los insultos y amezanas que están recibiendo los líderes de partidos no independentistas en Cataluña, en una especie de borroka a la catalana. Concretamente, quedé sorprendida porque ante el acoso, "Y esta gente tan hija de puta española que tenemos aquí", un concejal de ciudadanos respondió "Yo también te quiero",,,

Craso error.
Veamos, queridos amigos, creo que nuestra cultura cristiana, y perdonen que me refiera tanto al cristianismo pero es que aunque fuera atea, esta religión está inscrita en el ADN del pensamiento occidental; pues bien la cultura cristiana con aquella frase de "poner la otra mejilla", unido a la influencia de lo oriental están haciendo mella en la salud de nuestro pensamiento. Muchos autores de autoayuda insisten en que cualquier enemigo que usted tenga en su camino es para enseñarle a usted algo y que por tanto debe enviarle pensamientos de amor y estar agradecido.

Coincido plenamente en que cualquier persona que se cruce en nuestra vida está ahí para enseñarnos algo. Pues bien, demuéstrele que ha aprendido la lección. Si ha sido agredido, el mejor pensamiento de amor que le puede enviar a su agresor es : ¡Capullo! Como me toques las narices te arreo una somanta de hostias que te vas a enterar!.
¿Por qué esto es así? Pues bien, porque si usted no aprende rápidamente la lección no dejarán de venir "maestros" con el mismo cometido, esto es, hasta que la aprenda. Y créanme un sopapo es un mensaje de amor, es el mejor mensaje de amor que le puede transmitir y tiene un fundamento psicológico. Verá, para que dos personas puedan hermanarse, es decir, iniciar una amistad, una relación o una negociación, tienen que partir de un mismo punto. Ambas tienen que tener lo mismo que perder o lo mismo que ganar, porque todos somos esencialmente iguales.
Si usted quiere ser "el bueno" y se posiciona como tal, la única opción que le deja a su contrincante es "ser el malo". Se crea una polaridad y por lo tanto no hay comunicación posible. Déle una oportunidad a su agresor, le hará un inmenso favor, porque como el otro ha agredido primero le da la oportunidad de hacer una obra buena, que es disculparse, o reconocer el error, o por lo menos saber que no todo el monte es orégano. Es decir, si es usted buen cristiano, déle un buen pescozón, le ahorrará días en el purgatorio y a usted rezos por las almas en pena.
Cualquier negociación parte de que los negociadores son esencialmente iguales, no unos buenos y otros malos.
"Gente hija de puta española". "Y tú más!" porque por el momento y hasta que no se demuestre lo contrario, eres tan español como yo.
Lo cual no significa que yo les invite a ir lanzando improperios por ahí. Por cuestiones de táctica y estrategia le puede convenir otra cosa, si es que los ánimos están crispados y no quiere añadir leña al fuego. Pero me conformo con que lo piense. A partir de ahí su mente puede diseñar una estrategia para afrontar la afrenta. Si lo que usted parte es de mandar un mensaje de amorío, eso es una carallada como otra cualquiera.

martes, 10 de abril de 2018

LA VULNERABILIDAD

C.Pinkola Estés relata una bonita historia en su libro "Mujeres que corren con los lobos" para referirse a la vulnerabilidad que hace posible amar y ser amados. En la historia un viejo pescador se percata de que en sus redes ha caído una bellísima sirena y se la lleva a casa con la intención de convertirla en su compañera. Pero a medida que pasan los días la bella ninfa  envejece rápidamente, pierde la carne , se convierte en un ser espantoso. El pobre pescador se pregunta qué es lo que ha ocurrido y qué puede hacer. En sueños recibe una instrucción que dice: -cántale!
Así que el hombre, provisto de un laúd comienza a cantarle todas las noches. A medida que pasan los días la ninfa recupera su belleza hasta que se convierte en una hermosa doncella.
Les aconsejo que lean el libro.

Todos nosotros llevamos una segunda piel para no mostrarnos tal cual somos. Todos presentamos alguna herida y no queremos que otros lo conozcan o simplemente no nos aceptamos a nosotros mismos. No aceptamos la herida y no queremos mirar en nuestro interior.
Dicho esto, no hago una invitación para que se despoje de su coraza ante el mundo exterior, ante sus compañeros de trabajo, ante sus relaciones. Esto no sería bueno porque los otros tendrían en su poder una información con la que podrían lastimarle.

Pero ay, si conocemos a alguien que nos importa, un amigo, un amante, entonces la relación será imposible si persistimos en nuestro empeño de no revelarnos. Porque si no dejamos que el otro nos conozca es porque nosotros mismos no nos aceptamos como somos y si no nos aceptamos es que tampoco nos consideramos dignos del amor del otro.
El proceso de liberarse de la armadura debe de ser un proceso de negociación. Yo descubro algo de mí y la otra persona a su vez revela algo de sí mismo. Paulatinamente, deteniéndose a descansar cuando parece que el dolor nos acecha y nos impide seguir. Es importante hacerlo ante nuestro círculo de confianza para que seamos aceptados con ternura. En el cuento, el pescador le canta a la mujer encantada. La música hace crecer su piel, su pelo y sus uñas. Del mismo modo, la aceptación tierna por parte de la persona amada hará que las heridas vayan cerrando y que nos aceptemos a nosotros, ya que alguien ha visto la herida y no se asustó. Nos convertiremos en la persona maravillosa que siempre fuimos.