Si se viera en este dilema: matar o morir, ¿qué eligiría?. Yo, probablemente elegiría no matar, de lo cual tampoco me siento especialmente orgullosa porque, ¿por qué iba a valer más que yo misma un ser que quiere acabar con mi vida?
El quinto mandamiento de la doctrina cristiana es "no matarás" pero, a lo que se ve, durante una parte de la historia ni la propia iglesia ha cumplido lo que predicaba. Contemplado a lo largo de generaciones, probablemente para vencer sea más efectivo no matar. Los cristianos supusieron el fin del imperio romano, pese a que murieran devorados por los leones. Pero a efectos prácticos preservar nuestra vida a toda costa está inscrito en la naturaleza.
El legado más importante del cristianismo es su mensaje de igualdad de todos los seres humanos. Jesús de Nazaret vino a decir que todos los hombres son en esencia iguales, y se rodeó de personas humildes, bandidos y prostitutas. La cultura occidental debe al cristianismo la mayor igualdad conseguida entre los distintos sexos e incluso la misma idea de sobreprotección del individuo. La tradición cristiana fue en este sentido una continuación de la tradición griega. En comparación, en los países musulmanes la mujer fue relegada a una posición inferior y quizás haya más desigualdad entre ricos y pobres. En los países orientales donde se extendieron religiones que predicaban la no violencia tienen un importante trabajo por hacer para conseguir mayor igualdad en derechos entre sus ciudadanos, como lo demuestra el hasta ahora inflexible sistema de castas en la India.
Las autoridades de la iglesia reconocen que la razón de que la redención de la humanidad tuviera que significar la muerte del Hijo de Dios en la cruz constituye un misterio. Podría significar que Dios hizo al hombre divino al someterse a sus propias leyes. Un Dios que hubiera decidido salvarse de su destino mediante algún subterfugio mágico no hubiera conectado con la naturaleza humana, persistiría en el mundo de los dioses, inaccesible al hombre. Pero además vino a reforzar el hecho de que la naturaleza de todos los individuos es esencialmente la misma.Todos los que rodearon a Jesús condenaron a alguien que, fuera un dios o no, era fundamentalmente inocente. Sin embargo después sus discípulos dieron la vida por transmitir su mensaje. Es decir, fueron capaces de lo peor y de lo mejor.
Durante mucho tiempo ser capaz de matar era un signo de nobleza y de valentía. Suponía también que se estaba dispuesto a morir. Los caballeros de la edad media recibían tierras a cambio de defenderlas y respondían de ellas con la vida. Quien no era capaz de demostrar tal valor era simplemente un vasallo o un sirviente. A partir de la primera guerra mundial se mata a distancia y con ella acaba una concepción del mundo.
No es cierto que todos los hombres sean iguales porque unos hacen un esfuerzo de autorrealización y otros no. Pero sí que la esencia de todos es la misma y que todos son capaces de alcanzar la plenitud y dignos del máximo respeto. Si usted es un ciudadano de clase media, gana un sueldo con su trabajo, paga sus impuestos y se siente más digno que digamos un delincuente o alguien que ha cometido asesinato, le diré que usted y yo tenemos muchos cadáveres sobre nuestras espaldas.
Todas las revoluciones han sido terriblemente cruentas y muchos ahora no las aprobaríamos pero no por eso dejamos de disfrutar de los derechos que consiguieron aquellos que fueron capaces de morir y de matar. Al menos nosotros, que no matamos, somos responsables de consentir.
Dicho esto, no significa que haya que perdonar a la ligera al que comete delito. Más bien debe cumplir íntegramente su pena. Si alguna posibilidad tienen de salvar su vida es cumpliendo aquella pena que la sociedad le impone. Sólo se quiere decir que todos somos dignos del mayor respeto.
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