C.Pinkola Estés relata una bonita historia en su libro "Mujeres que corren con los lobos" para referirse a la vulnerabilidad que hace posible amar y ser amados. En la historia un viejo pescador se percata de que en sus redes ha caído una bellísima sirena y se la lleva a casa con la intención de convertirla en su compañera. Pero a medida que pasan los días la bella ninfa envejece rápidamente, pierde la carne , se convierte en un ser espantoso. El pobre pescador se pregunta qué es lo que ha ocurrido y qué puede hacer. En sueños recibe una instrucción que dice: -cántale!
Así que el hombre, provisto de un laúd comienza a cantarle todas las noches. A medida que pasan los días la ninfa recupera su belleza hasta que se convierte en una hermosa doncella.
Les aconsejo que lean el libro.
Todos nosotros llevamos una segunda piel para no mostrarnos tal cual somos. Todos presentamos alguna herida y no queremos que otros lo conozcan o simplemente no nos aceptamos a nosotros mismos. No aceptamos la herida y no queremos mirar en nuestro interior.
Dicho esto, no hago una invitación para que se despoje de su coraza ante el mundo exterior, ante sus compañeros de trabajo, ante sus relaciones. Esto no sería bueno porque los otros tendrían en su poder una información con la que podrían lastimarle.
Pero ay, si conocemos a alguien que nos importa, un amigo, un amante, entonces la relación será imposible si persistimos en nuestro empeño de no revelarnos. Porque si no dejamos que el otro nos conozca es porque nosotros mismos no nos aceptamos como somos y si no nos aceptamos es que tampoco nos consideramos dignos del amor del otro.
El proceso de liberarse de la armadura debe de ser un proceso de negociación. Yo descubro algo de mí y la otra persona a su vez revela algo de sí mismo. Paulatinamente, deteniéndose a descansar cuando parece que el dolor nos acecha y nos impide seguir. Es importante hacerlo ante nuestro círculo de confianza para que seamos aceptados con ternura. En el cuento, el pescador le canta a la mujer encantada. La música hace crecer su piel, su pelo y sus uñas. Del mismo modo, la aceptación tierna por parte de la persona amada hará que las heridas vayan cerrando y que nos aceptemos a nosotros, ya que alguien ha visto la herida y no se asustó. Nos convertiremos en la persona maravillosa que siempre fuimos.
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