Queridos amigos:
En esta mañana de domingo, después de abrir un ojo y preparar un café, me he dispuesto a leer el periódico. Se destacaba en portada los insultos y amezanas que están recibiendo los líderes de partidos no independentistas en Cataluña, en una especie de borroka a la catalana. Concretamente, quedé sorprendida porque ante el acoso, "Y esta gente tan hija de puta española que tenemos aquí", un concejal de ciudadanos respondió "Yo también te quiero",,,
Craso error.
Veamos, queridos amigos, creo que nuestra cultura cristiana, y perdonen que me refiera tanto al cristianismo pero es que aunque fuera atea, esta religión está inscrita en el ADN del pensamiento occidental; pues bien la cultura cristiana con aquella frase de "poner la otra mejilla", unido a la influencia de lo oriental están haciendo mella en la salud de nuestro pensamiento. Muchos autores de autoayuda insisten en que cualquier enemigo que usted tenga en su camino es para enseñarle a usted algo y que por tanto debe enviarle pensamientos de amor y estar agradecido.
Coincido plenamente en que cualquier persona que se cruce en nuestra vida está ahí para enseñarnos algo. Pues bien, demuéstrele que ha aprendido la lección. Si ha sido agredido, el mejor pensamiento de amor que le puede enviar a su agresor es : ¡Capullo! Como me toques las narices te arreo una somanta de hostias que te vas a enterar!.
¿Por qué esto es así? Pues bien, porque si usted no aprende rápidamente la lección no dejarán de venir "maestros" con el mismo cometido, esto es, hasta que la aprenda. Y créanme un sopapo es un mensaje de amor, es el mejor mensaje de amor que le puede transmitir y tiene un fundamento psicológico. Verá, para que dos personas puedan hermanarse, es decir, iniciar una amistad, una relación o una negociación, tienen que partir de un mismo punto. Ambas tienen que tener lo mismo que perder o lo mismo que ganar, porque todos somos esencialmente iguales.
Si usted quiere ser "el bueno" y se posiciona como tal, la única opción que le deja a su contrincante es "ser el malo". Se crea una polaridad y por lo tanto no hay comunicación posible. Déle una oportunidad a su agresor, le hará un inmenso favor, porque como el otro ha agredido primero le da la oportunidad de hacer una obra buena, que es disculparse, o reconocer el error, o por lo menos saber que no todo el monte es orégano. Es decir, si es usted buen cristiano, déle un buen pescozón, le ahorrará días en el purgatorio y a usted rezos por las almas en pena.
Cualquier negociación parte de que los negociadores son esencialmente iguales, no unos buenos y otros malos.
"Gente hija de puta española". "Y tú más!" porque por el momento y hasta que no se demuestre lo contrario, eres tan español como yo.
Lo cual no significa que yo les invite a ir lanzando improperios por ahí. Por cuestiones de táctica y estrategia le puede convenir otra cosa, si es que los ánimos están crispados y no quiere añadir leña al fuego. Pero me conformo con que lo piense. A partir de ahí su mente puede diseñar una estrategia para afrontar la afrenta. Si lo que usted parte es de mandar un mensaje de amorío, eso es una carallada como otra cualquiera.
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